Caminos de esperanza y luz

Manifiesto por las voces de nuestra niñez Bogotana.

 


 

Que se prioricen las voces de la niñez y la juventud potenciándolos como seres participativos y constructores de su propio mundo.

 

Que las aulas vuelen como laboratorios vivos en donde la imaginación, la fantasía y los sueños de niños, niñas, jóvenes, maestros y comunidades se posibiliten.

 



Sostener a los niños y niñas mostrando que la alegría es posible aún en la adversidad, sembrando la confianza en que pueden hacerlo y que la vida tiene otros colores y sabores.

 

La escuela se teja como ese proyecto cultural que gesta o apoya tránsitos establecidos emergentes, no pensados, entre unos y otros y con la comunidad.

 


La naturaleza como el centro de protección donde la vida se cuida se resguarda y a su vez es el templo de aprendizajes de amor y de relaciones incluyentes que nos habitan humanamente. La escuela protectora líder del proyecto o tejida con quienes los lideran en la ciudad.

 

Conectarnos desde el centro del corazón reconociendo que somos seres sentí pensantes, absolutamente amorosos y creadores en esencia.

 

Que los parques, las canchas de los colegios, las calles, los nacimientos de agua, las huertas y las cocinas comunitarias, sean revitalizadas por el juego y los rituales para celebrar y ofrendar a la vida con sencillos actos de memoria, de luz y de amor, convocando a la alegría y exorcizando el dolor, la tristeza y la no pasión.

 

Integrar la vida y que la vida de por si nos integre a nuestra madre tierra mediante actos creativos, solidarios y dignos.

 

Devolvernos a afianzar la confianza, abiertos a la escucha, al cuidado, a la solidaridad consolidando una cultura de paz.

 

Una educación soportada en las prácticas del buen vivir, el buen sentir, el buen amar, el buen reír para verdaderamente alegrar los corazones de la vida.

 

La lectura, escritura y oralidad para la vida con sentido para apasionar posicionando los círculos de la palabra, de los afectos y de los sueños. Dotando las familias de bellos libros y devolviendo el verdadero papel a la oralidad para dar voz y participación a niños, niñas, jóvenes y familias.

 


¿A dónde va la espontaneidad, creatividad y el colorido de sueños que es natural en los niños y niñas?

 

Se decreta que, en el corazón de niños, niñas, familias, maestras, maestros, comunidad y el corazón de la ciudad habite la alegría y la felicidad para tejer con todas las manos un arco iris de colores por la:

 


 
 

 
 

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